Desde el principio de la existencia del ser humano, todas las acciones llevadas por parte del hombre se han realizado de forma colectiva. Esto no quiere decir que todos los componentes de este grupo estuvieran de acuerdo con el propósito de tal acción, pero al fin y al cabo, llegaban a una respuesta general, que hacía que tal hecho sucediera tal y como se lo habían propuesto.
Todas las personas poseemos criterios y formas de pensar bastante diferentes. Desde siempre, llegar a un acuerdo común en el que todas las personas estén de acuerdo y satisfechos con el resultado obtenido es bastante complejo y complicado, sobre todo cuando esas personas imponen sus propias ideas y no escuchan las opiniones de los demás. Por ejemplo, a la hora de decidir un tema de historia para realizar una exposición oral en clase puede provocar discusiones y desacuerdos entre los componentes del mismo. Más conflictos existen si más posibilidades hay de cambiar de idea, por ejemplo, si te dan a elegir entre la Revolución Francesa y la Revolución Rusa, habrá más división de ideas que si solamente te dan una de estas posibilidades. Al ser el campo de posibilidades mayor, superior va a ser los ideales de cada uno.
Queramos o no, todos los ámbitos colectivos no son definitivos a la primera, es decir, que todos no vamos a tener la misma opinión y la misma reacción ante lo que se nos presente. Imaginaros un mundo en el que todos estuviéramos de acuerdo y no protestáramos en nada porque todo nos pareciese correcto ¿De verdad actuaríamos como seres humanos? Nos pareceríamos más a robots programados de la misma manera, con los mismos principios y similares opiniones. Es prácticamente imposible meter en todas las mentes humanas los mismos pensamientos. Cada uno opina desde su punto de vista subjetivo y de la mejor manera que le conviene o le apetece, siempre basado en razones para aclarar su respuesta.
No debemos ser radicales y pensar que el concepto de "grupo" es malo, porque tampoco es ventajoso realizar todo de forma solitaria. Necesitamos la ayuda de los demás y escuchar "versiones" diferentes para perfeccionar un poco nuestra forma de entender y nuestras razones. Debemos escucharnos a unos y a otros y ver que es lo más aconsejable para todos, lo más adecuado, para que todos estemos cómodos a la hora de desarrollar nuestra tarea colectiva.
Nos cuesta y nos costará hacer las cosas de forma global, porque todos tenemos diferentes conceptos e gustos sobre el tema que se trata. Cada uno mirará por su parte, por lo que más le convenga, pero si el resultado definitivo es decidido de forma comunal, debemos aceptar lo que se ha determinado y no intentar convencer a los demás de que tu opinión es la correcta, porque cada una de las reflexiones creadas por uno mismo tiene validez y un peso igual de importante que el de los demás.


