sábado, 31 de diciembre de 2011

Gracias por todo.

Pensaba que iba a ser un año más, un año más vivido, un año del montón, en el que no sacas nada bueno y nada malo. Y hoy me he dado cuenta que en 2011 he vivido bastantes experiencias que pueden llevarme a decir que ha sido un año para recordar, para echar de menos a gente y para sentirme satisfecho de tener lo que tengo.

2011 ha sido un año lleno de emociones, de risas, de llanto, de buenos momentos, de momentos inolvidables, de momentos de error y arrepentimiento. Ha sido especial todo lo que durante este intenso año he vivido, y ¿Por qué?, porque las personas que he querido han estado siempre a mi lado, apoyándome cuando  lo necesitaba, dándome su brazo para encontrar apoyo de los demás. Sé que algunas les he hecho daño, y me arrepiento, porque nadie se merece sufrir, porque todos somos especiales tal y como somos. Pido perdón a todo aquel que he criticado durante todo este año y con quién he discutido, pero tengo la esperanza, de que el año 2012 hará que yo no cometa tantos errores y sea mejores con la gente que de verdad merece la pena.

Ya no hay vuelta atrás, hay que tirar hacia delante e intentar ser y hacer felices a los demás. Espero que este año se presente mejor de lo que esperáis y que yo lo pueda pasar con cada uno de vosotros, sonriendo y sacando una risa de felicidad. Gracias y mil gracias por darme vuestra confianza y por hacerme sentir a gusto cuando estoy con vosotros.
Momentos compartidos con vosotros hacen que este año haya sido ESPECTACULAR e INOLVIDABLE, porque cada uno me ha aportado algo para ser mejor persona y razonar que es lo que está bien y lo que está mal.

¿Momentos malos? No hay, y si hubo, no me acuerdo de ninguno, porque no vale la pena quedarse con lo peor, sino con lo mejor de la vida. Creo que todos tenemos momentos buenos y momentos malos, por lo que os pido que os quedéis con los buenos y penséis que ha sido un año lleno de alegría.
No me quiero enrollar más y pediros que seáis felices y disfrutéis al máximo el año 2012. Esto va dedicado a todos vosotros, aquellos que hacéis que día a día me sacáis una sonrisa de oreja a oreja. GRACIAS Y FELIZ AÑO 2012!

martes, 13 de diciembre de 2011

¿Podría la filosofía contribuir a la conquista de mi felicidad?

Filosofía como medicamento para conseguir la felicidad. Es una de las soluciones que podríamos tener para conseguir ese dichoso bienestar que todas las personas buscamos para sentirnos realizados y satisfechos con nosotros mismos. De todas maneras, la felicidad  no se consigue creyendo o no creyendo si existe la filosofía o no. Algunas personas creen que la filosofía es algo sobrenatural que nos ayudará a conseguir lo que deseamos, pero ¿De verdad la filosofía nos puede ayudar a conseguir la felicidad de cada uno? Si fuera esto cierto, ¿Qué problemas tenemos para no utilizarla y ser totalmente felices? ¿Sería un tratamiento para que nuestro estado de ánimo no decaiga en la tristeza?
La filosofía, como tal, se define como conjunto de saberes que busca establecer, de manera racional, radical, autónoma y crítica, los principios más generales que organizan y orientan el conocimiento de la realidad, así como el sentido del obrar humano. Aquí ya decimos que la filosofía nos guía y nos orienta en nuestras acciones, que es el saber del saber. Es el manual que todo el mundo tenemos a mano para consultarlo y saber que es lo recomendable y lo no aconsejable. Si no sabemos cómo reaccionar ante una situación, podríamos recurrir a ella para que nos ayudara. Entonces, si supuestamente estás o te encuentras triste, podríamos buscar la página donde se encuentra la solución de cómo conseguir el antibiótico para lograr alcanzar esa felicidad absoluta. ¿Encontraríamos la página? ¿Nos ayudaría de verdad a conseguirla este sentimiento?
En el mundo, hay tanto personas felices como personas tristes. Las personas no siempre estamos contentas o melancólicas, sino que vamos alternando estos sentimientos  dependiendo de la situación en la que estemos. Por ejemplo: Una persona, a la cual se le ha muerto un familiar, por mucho que le animen y le consuelen, va a estar triste; no toda la vida, pero si un largo periodo  de ella (dependiendo de la relación filial que tenga con ese pariente). ¿La filosofía tendría una solución para amparar a este hombre? ¿Tendría la clave para que se sintiera mejor? Como he dicho antes, por mucho que tenga la solución, el efecto no va a funcionar, debido a que el sufrimiento que está pasando este hombre es bastante considerable.
Todo esto  hace que nuestra forma de pensar cambie. El concepto de felicidad para la filosofía es muy difícil de conseguir. La felicidad total y definitiva no se consigue sonriendo a la vida, sino no teniendo  ningún tipo de problema que nos haga estar de capa caída, es decir, apesadumbrado y preocupados.
Entonces, ¿La filosofía nos ayuda a conseguir la felicidad o solo es un dicho para sosegar nuestro ánimo? Pienso que parte de razón tiene. Todos tenemos creencias y todas deberían ser respetadas. Si alguien piensa que la filosofía tiene razón y que es el fármaco que nos va a sacar de un pensamiento pesimista a uno optimista, tendrá razones para creerlo y guiarse gracias a esta reflexión. No por ello, debemos pensar que esta es la mejor o peor opción.
Yo pienso que la filosofía nos puede ayudar a cuantiosas situaciones o problemas que tengamos en nuestras vidas, pero la felicidad, es más una conquista personal que colectiva. Nos podemos guiar por lo que la filosofía piense, por los consejos que nos pueda dar para que el camino de la filosofía sea más fácil de recorrer. Si de verdad queremos ser felices, debemos de recorrer ese camino nosotros solos, con ayuda o sin ayuda, con consejos o sin ellos. Somos los responsables de que nuestro ánimo esté en ese clímax de felicidad.  Debemos aprovechar los momentos de alegría (que pueden ser excesivos o escasos) y sentirnos satisfechos con nosotros mismos, y así comprobaremos que este sentimiento llamado “FELICIDAD” no tiene ni punto de comparación que la tristeza y el malestar.

viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Existe un modelo privilegiado de comprehensión de lo real?

Si las personas razonamos y pensamos, es que existimos, y si nosotros existimos, es que existe la realidad. Todas las personas somos diferentes y pensamos de distintas formas. Si todo el mundo comprendiera la realidad de la misma manera, todo esto sería monótono, aburrido y  no habría nada que nos sorprendiera, es decir, sería todo rutinario. ¿Existen unas reglas para que todos entendamos de la misma manera la realidad? ¿ Hay unas formas establecidas para que todos veamos de la misma forma lo real de la realidad? ¿Sería mejor que todos comprendiéramos y entendiéramos de la misma forma la realidad que nos rodea? 
Debemos de dar siempre nuestra opinión sobre lo que nos rodea, saber el porqué de todo lo que nos sucede a lo largo de nuestras vidas,  intentar comprender y entender los sucesos que vivimos, porque si todo lo supiéramos y nada nos parecería nuevo, no habría misterio, y no existiría la moralidad y la filosofía como por hoy se conoce.
Si todos siguiéramos unas normas que nos marcarían otros para entender la realidad y pensáramos lo mismo, todo sería ideal y no nos quejaríamos por nada, ya que todos tendríamos el mismo punto de vista para todo.
Yo creo que todos no tenemos unos modelos iguales  para comprender la realidad. Por ejemplo, un niño no va a entender la realidad de la misma forma que la va a entender un adulto, porque cada uno ha vivido experiencias distintas, tiene diferentes puntos de vista sobre lo que les rodea y tienen una diferencia de edades entre unos y otros que hace que la vida de uno sea diferente a la del otro, porque la realidad de un niño va a ser más imaginativa y fantástica que la que tendrá un adulto, que seguro que será más parecido a lo que nosotros llamamos “realidad”.
Debemos dar nuestra opinión y juzgar todo lo que nos parezca bien y lo que nos parezca mal sobre la realidad, porque entre los pensamientos diferentes de todas las personas, haremos una realidad que tenga las cosas buenas para uno y las cosas buenas para el otro, y de esta manera provocaremos que la comprensión de la realidad sea diferente para todos los que son capaces de razonarla. Nuestra forma de pensar depende de las experiencias que hayamos vivido a lo largo de nuestra vida y la forma de plantearla en un futuro.
Yo creo que cada uno debe ser como es, expresar lo que gusta y lo que le disgusta y no seguir los ideales que los demás te impongan, porque así harán que no seamos humanos individuales en los pensamientos e intentarán establecernos unos modelos iguales de entender lo real de la realidad, es decir, de entender la explicación de todo lo que no rodea.
Y ahora me planteo, ¿todo es cognocible? ¿Las personas conocemos todo? ¿Nosotros seríamos capaces de entender todo lo que conocemos? ¿Debemos saber la existencia de todo lo que se encuentra en el planeta Tierra?
Las personas tenemos unas cualidades, y entre una de ellas se encuentra la curiosidad. Todos queremos saber todo. Nos interesa todo.  Una persona curiosa es aquella que desea saber o averiguar algo de alguien que puede o no puede concernirle, es decir, que le puede interesar o no. Siempre nos queremos enterar de todo, porque las personas no podemos vivir sin saber de los demás.
Con todo esto, ¿estamos diciendo que nuestro conocimiento es ilimitado? Cuando pensamos que todo lo que sabemos está limitado, es porque creemos que todo los que nos va ofreciendo la vida ya lo sabemos, pero no es así, porque seguro que en un futuro sabrás más cosas de las que sabes ahora, y seguro estoy, que olvidarás cosas que sabes en este mismo instante, pues como dice el dicho: “Nunca te acostarás sin aprender algo nuevo”. Todos los días aprendemos algo, pero es imposible conocer todo mientras que vivamos en el planeta. Todo lo que nuestra cabeza puede guardar es limitado.
Podemos conocerlo todo, pero no saber de todo, es decir, podemos saber que existen las cosas pero no saber el porqué de la existencia de las mismas.
En esta pregunta, la palabra “TODO” hace que respondamos que prácticamente todo no es cognocible. Yo creo que nuestro cerebro tiene un límite de conocimientos, que seguramente estarán relacionados con la sociedad en la que tú convivas. Por ejemplo: Una persona no puede saber todo lo relacionado con el arte, la ciencia, la filosofía, religión,…porque es prácticamente imposible. Puede conocer que existen y saber lo esencial de ellas, porque todas son iguales de importantes, pero es imposible saber todo de todo.
Hay cosas que tampoco tienen explicación y son ininteligibles, es decir, existen realidades que no son difíciles de entender por el ser humano, y hay veces, que hacemos como que no existen en la realidad para no quebrarnos la cabeza razonando el porqué de su existencia.
Yo creo que no podemos conocer todo lo cognocible porque nuestra mente está limitada, es decir, por cada cosa que aprende, seguro que olvidas algo que hayas hecho en el pasado.

-“Todo lo racional es real; y todo lo real es racional”.  Georg Wilhelm Friedrich Hegel.

viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Por qué perdemos el tiempo?

-"No he hecho nada, me siento fatal. Me da la sensación de que he perdido el tiempo. Pues no estoy para perderlo, porque tengo que hacer millones de cosa. No tengo tiempo. Me siento intranquilo por no haber aprovechado todo este rato para hacer cosas. Me arrepentiré"-: Frases que solemos decir todas las personas en algún momento de nuestra vida cuando vemos que el tiempo pasa y no hacemos lo que tenemos planeado, pero ¿Por qué perdemos el tiempo? ¿Que hacemos para echar a perder cada momento que tenemos libre para hacer algo de provecho? ¿Que nos hace distraer e interrumpir para no llegar a realizar cualquier actividad?
"Tengo toda la tarde libre, no tengo que salir de mi casa para nada, bueno, a tirar la basura. Pienso estar toda la tarde haciendo deberes, estudiando, avanzando en la materia. Los días anteriores no he podido hacer nada, porque he tenido que ir a varios sitios a realizar varias cosas. Espero que todo salga como he previsto". Todos hemos dicho esto cuando tenemos una magnifica tarde o mañana libre en la que lo único que nos preocupa es en memorizar materias. Pero, no sé que lo que pasa, que cuando más quieres hacer cosas, menos cosas haces. Te llama la atención todo, hacemos cualquier cosa que un día en el que estás estresado  no harías, PIERDES EL TIEMPO en cualquier otra cosa que en la que deberías estar.
El tiempo es una de las pocas cosas que son irrecuperables en la vida. Si dejamos pasar un tren, vendrá otro en su lugar, y será igual o parecido. Si perdemos un móvil, podemos comprar otro, y será igual o parecido. A veces tenemos la sensación de haberla perdido y nos arrepentimos de no haber aprovechado el gran valor que tiene el queridísimo tiempo, que cada dos por tres, se lleva todo lo que nos rodea y lo que más queremos.
Si perdemos un segundo, ese segundo no puede recuperarse jamás. Y no hay otro igual o parecido, porque el tiempo que pasa, se pierde. Hay un reloj con un número de horas, de minutos, de segundos, en nuestra vida, y los que perdemos no pueden recobrarse de nuevo. Es como un reloj de arena. Los granos que caen no vuelven a la ubicación inicial.
La cuestión es el porqué desaprovechamos este apreciado tiempo que nos hace sentir mal en un futuro. Nos distraemos con nada. Cualquier cosa nos llama la atención y no estamos puestos en el problema que tenemos que resolver. No sé si será por miedo o por desgana por lo que no realizamos tal acción, pero debemos concienciarnos de que luego, más tarde, posteriormente,...será tarde y nos lamentaremos por no haberlo exprimo al máximo.
Si no tienes claras tus actividades, difícilmente puedes optimizar tu trabajo y, sobretodo, tu tiempo. Porque una cosa es optimizar tu trabajo, o tu tiempo, y otra no saber que trabajo, o tiempo, optimizar. Cuando la persona sepa realmente que es lo que tiene que hacer y qué prioridades tienen unas tareas sobre otras, entonces estará en condiciones de optimizar ese trabajo y el tiempo que dedica al mismo.
Debemos buscar los objetivos de nuestra vida, encontrar las razones por las que se está trabajando, de forma clara y efectiva, porque este será el primer paso para establecer unas metas hacia las que dirigir todos los pasos de nuestra actividad de cada día. Organizarnos bien el tiempo, aprovecharlo al máximo, sacando todo su "jugo" para que en un futuro no nos remuerda la conciencia porque no lo hayamos apurado lo suficiente.


sábado, 26 de noviembre de 2011

¿Por qué nos preocupamos por cosas sin importancia?

Decido ir con mi amigo a dar un paseo con la bicicleta. Pasaremos toda la mañana por ahí, dando vueltas, debido al aburrimiento, y para romper esta monotonía, vamos a hacer esto, que está fuera de nuestra rutina. He visto las noticias y a dado lluvia para mañana. Me he empezado a preocupar porque no quiero que los planes de mañana se chafen por culpa del tiempo climático. En estos momentos me pregunto ¿Por qué nos preocupamos por cosas que no tienen una "gran importancia"? ¿Por qué nos inquietamos ante situaciones que nos perjudican los más mínimo? ¿Por qué no centramos nuestra preocupación en cosas que tengan más valor afectivo? Estas preguntas las tengo presente sobre todo en los momentos en los que me preocupo por cosas insignificantes y sin mera importancia.
Planes, ideas, objetivos elementales preocupantes, que hacen que nuestra cabeza no pare de dar vueltas sobre una situación vivida que, si te detienes a pensarla, no tiene la mínima importancia. Todas estas circunstancias provocan el malestar e incomodidad de todo aquel que no para de pensar en el "porqué", "cómo", "que pasará si..", un colectivo de interrogantes que merodea en nuestras mentes.
Nos preocupamos sin razones. No queremos que los pequeños detalles se nos escapen y queden sin solución. Los seres humanos tenemos la característica de preocuparnos por todo lo que no sale o se realiza como pensamos, por ejemplo, la sensación que tenemos al realizar un examen cuando no se nos ha dado nada bien. Nos preocupamos bastante, y hasta que no recibimos la nota, no nos quedamos tranquilos. Aparece el remordimiento que provoca inmensos dolores de cabeza. Estoy segurísimo que tienes problemas más importantes y no le prestas la misma atención que los dilemas que te urgen y que no tienen gran envergadura.
Otros piensan que nos preocupamos por las cosas porque no queremos ocuparnos de las que realmente debemos, todo por simple negación a afrontar los problemas que verdaderamente pueden preocuparte. También depende mucho del tipo de persona que tenga que afrontar el problema. Hay personas que nos les preocupan los problemas que tiene, solo por miedo a las consecuencias que conllevaría solucionarlas.Y otras que se preocupan absolutamente por todo, y no paran de darle vueltas a las situaciones que ha tenido con las personas que les rodea.
Todos los problemas, de una manera u otra, son problemas. Las personas no podemos vivir sin problemas, porque ¿Cómo sería un mundo sin problemas? Imagínate un mundo en el que no hay preocupaciones, bueno si, la única que tendría que intranquilizarnos, nuestra única y maravillosa existencia. ¿Cómo seríamos las personas?¿Igual que si poseemos incógnitas? ¿Estos dilemas hacen que nuestra vida sea más difícil de lo que verdaderamente son? Una serie de cuestiones que hace que nuestra cabeza no pare de estar en funcionamiento.
No debemos tomarnos las cosas tan a pecho y afrontar todas las situaciones que nos vengan adelante. Debemos dar la cara ante los problemas que hacen que nos "rayemos" y hacer frente a todo lo que nos preocupa, porque así haremos que no nos obsesionemos con los grandes y pequeños problemas que rodean día si y día también a nuestra dichosa vida.

"La mayoria de las cosas por las que nos preocupamos nunca van a suceder"

nunca pasaran

viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Por qué la gente es rencorosa?

Hoy es el peor día de tu vida. Todo no te ha salido como tu esperabas. Has discutido con tu mejor amigo, ese que te ayuda desde parbulario. Te ha insultado y te ha dicho de todo lo peor que te puede decir. Tu te enfadas con él y no le hablas, mejor dicho, le ignoras. Te acuerdas perfectamente  lo que te ha hecho y te lo guardas, esperando para hacerle algo a él mucho peor que lo que verdaderamente te hizo el otro y me pregunto ¿Que es el rencor? ¿Por qué las personas guardamos las cosas malas que nos hacen los demás y esperamos para dárselo de peor forma? ¿El rencor está ligado al daño, tanto físico como psíquico?
El rencor no es otra cosa que el fruto de la falta de perdón. El error que tenemos o cometemos la mayoría de las personas es que decimos todo lo que pensamos, me explico, todo lo que se nos ocurre lo soltamos a la primera de cambio sin darnos cuenta de las repercusiones que puede llegar a tener eso. Hay otras personas que no, que se guardan los pensamientos y no critican a los demás, porque muchas veces, es mejor no decir nada, sino callar  y soportar lo que nos dicen o nos comentan, pero ¿Por qué tenemos que aguantar a las personas que nos critican? Yo también tengo razones para criticar, pero pienso que si tengo que criticar y poner pegas a todas las personas, me quedaría solo, porque de todos tenemos algo malo. Todas las personas llegamos a un punto que no podemos soportar  más las críticas y soltamos todo lo que guardamos de los demás.

Aquí es donde entra el RENCOR. Yo te hago lo que tu me haces. Si tu me haces esto yo te hago esto que es peor y me voy a quedar por encima de ti. ¿Podríamos hablar de competencia? Por ejemplo: Le cuento un secreto un tanto íntimo a mi mejor amigo, y le hago de que me prometa de que no se lo va a contar a nadie. El me afirma que  no saldrá de allí. Al cabo de unos días, me entero de que se lo ha contado a todos mis amigos. Cuando me miran por la calle o por los pasillos de la clase, se ríen de mi y susurran entre ellos. Lo primero, me enfadaría con él  y le contaría que cómo ha sido capaz de contarle lo que yo le dije y lo segundo, me guardaría esas ganas de "matarle", acumulando una sensación de maldad. Idearía un plan para que escarmiente y quede por debajo de mi, es decir, por ejemplo, le haría de pasar vergüenza en público, contaría los secretos que me ha comentado a todas las personas,...Un sinfín de cosas para hacerle ver lo que se siente cuando se está abajo de la balanza.

Me ha interesado bastante este dicho: "Ojo por ojo, diente por diente"(Ley del Talión). Creo que este dicho lo podemos tomar como venganza hacía los demás, haciéndole pagar con la misma moneda, es decir, lo que le hagas a una persona se te devuelve a ti de igual forma. La mejor forma de pagar tus actos es recibir lo mismo que tu le has hecho a los demás.
Y me pregunto, ¿llegamos a algo siendo  rencorosos?¿Tiene alguna finalidad? Creo que lo único que hacemos es aumentar la "tensión" debido a que ninguno de los participantes se digna a pedir perdón. Nos hacemos daño recíprocamente. No debemos esperar a que estas personas te pidan perdón y torcer un poco el brazo. Debemos de reconocer los errores y no volver a cometerlos.
No seamos rencorosos. Solucionemos las cosas hablando y no insultarnos por la espalda, porque de esa manera, no haremos que el rencor desaparezca, sino que provocaremos que se haga más fuerte y nos domine.

viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Por qué nos intimida hablar en público?

Te llaman y te comentan que tienes que realizar un discurso sobre un tema del cual estás bastante perdido, no sabes desarrollarlo y no sientes que no te vas a sentir cómodo, que vas a a pasar bastante vergüenza, que te vas a quedar en "blanco", que la gente se va a reír de ti porque te equivoques y, luego,...¡Delante de tantas personas y miradas que no te pierden ojo! Todo esto provoca que me pregunte ¿Por qué nos intimida hablar en público? ¿Por qué pasamos vergüenza y pensamos que nos va a pasar lo peor durante ese rato de discurso? ¿Por qué, la mayoría de las personas, no les gusta expresarse delante de la gente por lo que piensen?
Quedan  minutos para que salgas a escena a expresar y a dar tus opiniones sobre el tema. Estás nervioso, bueno, histérico. Tienes bien organizado el desarrollo del tema, tus conclusiones, ejemplos,...todo saldrá perfecto. Pero al quedarte un segundo para salir, te da la impresión de que se te han ido todos los pensamientos que tenias en mente. Sales afuera y parece que estás al borde de un precipicio, del abismo. Miras las caras de los que te escuchan, como si buscaran algo de ti. Si te sientes cómodo y bien en esta situación, empiezas a dar tus puntos de vista como si hubiera nadie, pero, hay personas (como yo) que me da miedo, incluso algunas veces "pánico" salir, delante de personas desconocidas, a hablar o a realizar algo.
Nos intimida hablar en público porque no sabremos lo que los demás pensaran de nosotros en ese momento. Tan bien y  tan perfecto lo queremos hacer que perdemos el control de nuestra seguridad y nos gana y supera el  miedo al fracaso.
Todo esto, en gran parte, depende del que habla en público y los que escuchan el discurso. El individuo solitario, el que se refiere al grupo mayoritario, se siente solo, desprotegido, vigilado por miradas que no paran de observarle todo el tiempo. Si las personas con las que te rodean o a las que te diriges son, como digo yo, "de toda la vida", con las que hay buena química y te llevas genial, puede haber problemas, pero nos resultaría más  fácil que si nos dirigiéramos a personas que no hubiéramos conocido nunca. Creo que no queremos hacer el ridículo y quedar lo mejor posible delante del público, para que no se mofen ni se rían delante de nosotros.
Hablar delante de la gente impone, pero yo creo que la gente no se puede hacer una idea de ello hasta que lo vive en sus propias carnes. Por ejemplo: Hace unos años, tuve que realizar una exposición de cinco minutos en inglés, lo cual, al principio, no me resultó tan difícil. Lo llevaba bien preparado, organizado, con la pronunciación lo mejor posible (dentro de lo que cabe) y tenía la sensación de que me iba a salir bien. Todo esto se esfumó de repente cuando estuve delante de 27 personas. Me pareció que la clase era más grande de lo que parecía, que había más personas, que la gente estaba muy atenta y que no paraban de mirarme. Salí y me quedé en blanco, si saber pronunciar ni una palabra sin tartamudear y hasta me faltaba el aliento.
Me parece que la culpa de todo esto la tiene el miedo, que puede controlar nuestra mente y bloquearla, sin dejarla libre para expresar lo que piensa.
Creo que esta "timidez" de hablar en público podría desaparecer si nos acostumbramos a ello. A todos les cuesta hablar desde un principio y dirigirse a otras personas, pero es que no nos queda otra. No es que solamente nos intimide hablar, sino que nos avergonzamos de realizar cualquier cosa cuando somos observados.
Debemos perder el temor a hablar en público (miedo escénico) y seguir adelante en los peores momentos. A lo largo de nuestras vidas, se desarrollarán una serie de experiencias que nos harán más fácil hablar y expresar cómodamente lo que pensamos en realidad, sin miedo a que lo que los demás piensen lo contrario.
 !No te escondas y da la cara!